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SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, Mexico
MIS LIBROS: Olivos y Acebuches (cuento), Con un padre me basta (novela), Hablarán nuevas lenguas (poesía),Mar de cristal transparente (novela), Muy Intimos Quadernos (novela), Siete casos en busca de un psicólogo

sábado, 21 de marzo de 2015

La señora "pero"

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Así como a mis alumnos de Redacción le he enseñado el uso de los acentos y su grandísima importancia, a mis alumnos de Psicología les enseño el uso que hace de las personas "La señora o el señor Pero".
El acento, con ser solamente una rayita en el papel, puede ser definitivamente importante y es por eso que el Manual de Redacción que elaboré para mis alumnos se llama: Lamento lo de la pérdida de tu madre.  Expresión de pésame, siempre y cuando lleve acento.
Pero volvamos a los señores Pero que son los que no están contentos con nada y se quejan de todo. Hay un tipo de personalidad (que es la mía por cierto) que en el eneagrama se llama eneatipo 4. Yo no creía en esta clasificación de personalidad hasta que la estudié y me enfrenté con ella para darme cuenta que el 4 me definía perfectamente: sensible, emocional, visceral, artista (eso me gustó mucho) y quejumbres (eso no lo creí).
En ese entonces yo no aceptaba que a mi realidad, según yo, siempre le faltaba algo, o sea: siempre había un pero. Sí soy feliz, pero si fuera más joven... sí me gusta cuidar mi salud, pero suele ser imposible... sí me gustan las fiestas, pero si hay mucha gente ya no... Mi maestro de psicoterapia tuvo que escuchar mis angustiadas preguntas: ¿yo soy quejumbrosa?, ¿yo me quejo constantemente? Y él, sabiamente, me dijo: pregúntalo en tu familia, a tus compañeros y a aquellos con quienes te relacionas. 

sábado, 7 de marzo de 2015

Adiós Pepe


 http://www.guatevision.com/ndic2014/wp-content/uploads/2015/02/mujica-guatemala-guatevision-uruguay.jpg

 Colaboración especial de Sofía López Olalde


Hace algunos años, para ser precisa en 2011, fui invitada a participar en un proyecto de consultoría en Montevideo, ciudad capital de Uruguay país del que entonces se sabía poco en México y en el mundo. Durante mi estancia en el paisito como hoy le llamo con cariño al igual que lo hacen miles de extranjeros que en él radicamos, me fui enamorando poco a poco del lugar; no sólo me enamoraban las calles de Montevideo o su hermoso malecón con impresionantes vistas del Río de la Plata; me enamoraba también su gente, su orden, el motor de desarrollo que claramente se oía en marcha.


Un día yo estaba en un restaurante del centro de la ciudad comiendo cuando de pronto la gente comenzó a alborotarse; las caras sonrientes y emocionadas volteaban al mismo punto: el Presidente de la República Oriental del Uruguay, el Sr. José Mujica acababa de entrar al lugar. Yo no podía creer lo que veía, entró así, nada más, sin guardaespaldas, sin gente armada, sin un aparato prepotente que le quitara de encima a su pueblo que le pedía una foto, un beso, un abrazo. Vestía sencillo y ocupó una de las mesitas de afuera junto con dos amigos o colegas que lo acompañaban, pidieron refrescos y hot-dogs, se fotografió con todo el mundo y les invitó unos sándwiches a los chicos que trabajaban en la esquina ayudando a la gente a conseguir un taxi. Meses después, tuve la fortuna de mudarme a vivir a Uruguay y de ser una habitante mas del país gobernado por el Pepe como todos le llaman.