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SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, Mexico
MIS LIBROS: Olivos y Acebuches (cuento), Con un padre me basta (novela), Hablarán nuevas lenguas (poesía),Mar de cristal transparente (novela), Muy Intimos Quadernos (novela), Siete casos en busca de un psicólogo

lunes, 3 de septiembre de 2012

Mudanza eterna

ESTACION DE TRENES, ESCOBEDO GUANAJUATO



Cuando por primera vez vi a la tía Nati ella era ya era una viejita arrugadita que apenas nos conocía, era tía de mi papá, supongo que tía abuela o bisabuela porque ya era como una calaquita caminando agachada y tapada toda la cabeza y la cara con su rebozo negro. La tía Nati era amable, nos acariciaba la cabeza y ni de chiste se sabía nuestros nombres y, a decir verdad, creo que ni le importaban. Era evidente que la tía Nati estaba ya en la antesala de la muerte, tranquila ella hasta el día en que sucedió. Nadie la lloró mucho ni hubo mayor aspaviento por la viejita de Guanajuato que nació en el pueblo de Comonfort (o Chamacuero) y sólo conoció su pueblo y el pueblo vecino: Escobedo. Viajaba en tren por media hora a veces, no sé a qué asuntos y pronto regresaba a su pueblo.

Cuando sepultaron a la tía Nati yo estaba asombradísima de saber que yo había conocido a una mujer que no había salido nunca de su pueblo, pero que además no lo sufrió, nunca se quejó ni le llamó la atención la idea rara esa de viajar algún día a conocer la capital. La tía Nati nunca se mudó de casa y, cuando sus padres murieron ella se quedó viviendo en la misma casa de su infancia porque además permaneció virgen como señorita "de las de antes", así nos lo explicaba a los sobrinos niños atónitos de escuchar semejante confesión.

Conforme fui viviendo mi vida me vi envuelta, interminablemente en las mudanzas: del DF a San Luis Potosí, de allí al DF de nuevo, luego al Estado de México, después a Coyoacán, luego a La Herradura en el Estado de México de nuevo y luego a Texcoco y luego a Chiapas. Y de allí un año a San Francisco y luego otro año a Madrid. Y en Texcoco tres cambios de casas y en Chiapas otros tres y hoy, a mi casi tercera edad estoy en vísperas de una nueva mudanza: otra casa, ahora mía y más que el placer de tener una propiedad de la que nadie me sacará tengo la grandísima esperanza de que ésta será la última porque alguien me dijo un día que una mudanza es un caos tan grande como un divorcio y vaya que el divorcio lo es. Me consta.


La tía Nati no conoció el mar, pero parecía no importarle porque conocía el río de su pueblo; tampoco supo que era aquello de la tecnología que empezaba, en Comonfort no había televisiones, ni cine, ni pasaban los aviones por encima de los techos de las casas. El mundo de la tía Nati era tan pequeño que yo, ni de niña, lo comprendía; sin embargo a ella le bastaba: la iglesia frente a su casa, el tren para ir a Escobedo, el mercado, los grandes campos y los corrales con ganado eran su vida y es que la tía Nati no necesitaba más porque no conocía más.

Siempre les he dicho a mis hijos y a mis alumnos que es mejor saber que no saber las cosas por malas que sean, que es mejor conocer que quedarse en la ignorancia y hoy medito mis palabras como si nunca me las hubiera dicho a mí misma porque hoy, de verdad que en esta última (espero) mudanza de mi vida preferiría irme a vivir a Madrid o a París, o ya de perdida a cualquier lugar de la Unión Europea, quisiera irme al Viejo Mundo porque me siento cansada de seguir construyendo el Nuevo Mundo de Carlos V que todavía no acaba de crecer. A lo mejor a las tías Natis les favoreció enormemente en su vida no conocer más allá de los límites de su pueblo natal. Como se dice aquí en Chiapas: Saber...

2 comentarios:

  1. DISFRUTA TODO LO QUE VIVAS CUIDANDOTE AL MAXIMO PARA QUE ESTES MUY BIEN Y TE RECUERDO QUE:

    LA VIDA ES CORTA Y LA DICHA ES PASAJERA

    SALUDOS DESDE COZUMEL DONDE VIVO PLENAMENTE CON MI MICI **PINKYTA* BELLA Y HERMOSA

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  2. MI MAMA DECIA QUE UNA MUDANZA EQUIVALIA A UN INCENDIO!!
    Pero te quedas en Chiapas??

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