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SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, Mexico
MIS LIBROS: Olivos y Acebuches (cuento), Con un padre me basta (novela), Hablarán nuevas lenguas (poesía),Mar de cristal transparente (novela), Muy Intimos Quadernos (novela), Siete casos en busca de un psicólogo

sábado, 3 de noviembre de 2012

La muerte me da risa



  
Hace muchos años, y cuando yo era niña, mis papás nos compraron en el mercado calaveritas de azúcar. Mis hermanas ya se las estaban comiendo antes de que las pagaran, mientras yo estaba atónita de ver en mi mano una calavera que en la frente tenía mi nombre: LUPITA. De verdad que no podía yo comerme eso, me dio horror y ni me acordé que era un dulce.

Con el paso de los años he ido escuchando de extranjeros cómo les llama la atención y les parece admirable la filosofía con que el mexicano ve a la muerte porque se ríe de ella: calaveras de azúcar, catrinas vestidas de modas inimaginables, las famosas calaveras de Posada y los niños entre Halloween y tradición mexicana, felices en estos días vestidos de calacas. En México la muerte es una festividad, me decía un american citizen, es que hasta llevan mariachis al panteón y celebran el día de muertos con máscaras y figuras chistosas y disfraces… es admirable!

Con el tiempo también descubrí y constaté que los seres humanos nos reímos de aquello que nos da miedo, así entonces podemos burlarnos de nosotros mismos, reírnos de nuestras desgracias, siempre y cuando esa risa no nos permita contactar con los sentimientos. Somos un pueblo evasivo, eso sí que es muy real, tan evasivos como para no ver nunca lo que de fondo pasa en el país, como para reírnos hasta de la muerte. Cuando la desgracia y cuando la muerte nos tocan de cerca entonces el duelo es inevitable, pero siempre puede pasar pronto si aprendemos a reírnos.

Y esto no quiere decir que la risa no sea buena, si hasta existe “la risoterapia” para los neuróticos, pero como dice el Eclesiastés: todo a su tiempo: hay un tiempo para llorar y otro para reír. Una señora me contaba hace poco (muerta de risa) que acababa de descubri r que su marido tiene otra familia en México, que tiene mujer, hijos y casa y que realmente los mantiene tan bien que la casa chica ya pasó a ser la de ella (se seguía riendo). Como estábamos en el consultorio y yo era la psicóloga pues le dije que me repitiera todo lo que me había dicho pero sin reírse y entonces no pudo ni terminar la primera frase porque ya sin risa había tenido que contactar el sentimiento y las lágrimas no la dejaban hablar.

Pues sí, a mí ahora me gustan mucho las catrinas y las calaveras de azúcar, me encanta el papel picado con calacas bailando y a veces para mi familia escribo calaveritas en verso, pero la muerte no me da risa, a mí la muerte me da miedo como a todos los seres humanos y pienso que mejor no me río para que no vaya a agarrarme de sorpresa.


jajamoya.blogspot.com
Si me agarras de sorpresa
 me traes mi computadora
porque de verdad me pesa
dejar de escribir historias.

2 comentarios:

  1. Jorge Luis Olalde Echeagaray3 de noviembre de 2012, 14:34

    Les manda decir mi papá (Don Chevo) que la Catrina le pela . . . los dientes. jajaja

    En Marzo (5) cumple cien (100) años.

    Ya muy recuperado de su fractura de Tibia, pero lo que lo dejo ponchado son los dos meses de inactividad, su fuerza muscular esta "menguada", pero tiene mas ganas de vivir que Yo.

    Familia, Amigos y Conocidos, un abrazo a todos.

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  2. Como bien dicen por ahi La Vida es Corta y La Dicha es Pasajera por la tanto hay que disfrutar de cada momento que vivamos sin estar pensando en La Catrina y mucho menos tener miedo ya que nos escapamos del Rayo pero de la Raya nadie se escapa y para ejemplo Mi Padrino Chevo Tx a quien le envio un saludo muy fuerte
    Saludos a Todos

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